Reflexion propia en base al texto "Sobre la lectura" de Estanislao Zuleta


Aquella persona que escala a la cima del Everest es considerada como privilegiada entre sus semejantes, pero aquel ser humano que comprende lo que lee lo es mucho mas, porque llegar a ser un buen (uno bueno más no excelente) lector no es una tarea fácil a pesar de lo que muchos creen; leer no implica meramente desplazar nuestro ojos de un lado a otro de la pagina observando divisando palabras y captando frases sueltas y sin sentido que al final no dejan nada valioso al lector, leer conlleva antes que todo la convicción y voluntad de realizar dicha reflexión y análisis sin prisas ni afanes de ningún tipo, sin pereza ni desanimo pero sobre todo sin una imposición ya que lastimosamente desde niños se nos educa en base a la obligación creando un odio y repugnó por lo que nos es impuesto, es así como el joven intenta leer sin amor los versos que narran las hazañas y travesías del Cid solo por el hecho de que su maestra le ha “ordenado” leerlo, dicha orden lo enoja por el contexto de presión y obligación en el que es puesto, haciéndole un mal lector.

El buen lector abre un libro esperando no solo encontrar respuesta sino también interrogantes que hagan a su mente dudar y reflexionar sobre temas que antes no habitaban en su mente, pero para lograr lo anterior se debe entrar al contexto al que nos invita el autor en orden de darle el correcto sentido a lo que leemos, y evitar malos entendidos que podrían ocasionar que el lector se lleve una mala imagen del autor, esto no quiere decir que un mismo texto no pueda tener múltiples interpretación correctas siempre y cuando estas se mantengan en contexto. Tampoco debemos darle un carácter divino al buen lector, ya que este es un ser humano después de todo, cada uno de nosotros puede llegar a convertirse en un buen y hasta excelente lector, lo único necesario es tomar un libro, abrirlo y leer, ningún libro es muy difícil o muy fácil como para no leerlo, ni tampoco se es muy joven o viejo para hacerlo, todo tipo de prejuicios y barreras como estas no son mas que invenciones del mal lector para evadir un texto, para poder darle justificación a su miedo a fallar y no poder comprender dicha lectura, aunque este es un riesgo al que todos estamos expuestos pero no es necesario frustrarse al no concebir ideas claras de un texto, en este caso una relectura será oportuna.

Pero dejando esto atrás, cabe preguntarnos de manera directa ¿Cuál es el objetivo principal de leer? ¿Qué es lo que verdaderamente debemos realizar al leer? Zuleta nos hace una interesante propuesta a esta interrogación, para Zuleta el leer debe ser antes que todo interpretar, interpretar lo que realmente se nos quiere decir a través del texto y al igual que con cualquier interpretación de otro tipo antes que todo necesitamos un código, por ejemplo si queremos interpretar los jeroglíficos egipcios necesitaremos el código de su lenguaje, y debido a que en la actualidad no se ha encontrado una evidencia clara o guía del uso de este lenguaje solo podemos limitarnos a darle una interpretación basándonos en lo que podemos observar y analizar de estos símbolos con el riesgo a no lograr comprenderlos o peor aun malinterpretarlos; pero si hablamos de lectura no podríamos aplicar la analogía anterior con exactitud por una simple razón, la lectura no posee un código universal general y es por esto que cada vez que se realice el acto de leer el lector debe crear dicho código partiendo de si mismo, esto implica directamente que toda interpretación de un texto será siempre subjetiva, y aunque existan conceptos concretos en un texto que nos ayudan en la tarea de interpretar estos nunca nos brindaran una totalidad de ideas.

Por ejemplo en la obra de Lewis Carroll “Alicia en el país de las maravillas” se nos plantean múltiples tópicos desde los cuales podemos abordar la lectura como lo son la locura, problemas de identidad y existencialismo, el rechazo de la sociedad, consecuencias de una mala comunicación, el buscar entre muchas soluciones la correcta para un problema, etc. Es así como el lector puede empezar desde cualquiera de estas perspectivas y crear su código para realizar una correcta lectura del libro y también encontrar siempre en esta un mensaje y desenlace diferente, pero cuidado, esto no implica que podemos abordar el libro con un código pobre, que carece de sentido y que no se centra en los termino concretos del texto o de manera vaga y perezosa se decide no crear uno y dedicarse a pasar pagina tras pagina antes sus ojos sin realizar una interpretación, ya que si lo leemos de esta forma Alicia en el país de la maravillas trata sobre una niña que sin saber porque ni como cae en un extraño mundo lleno de extraños seres en mitad de un sueño y así como llega a este se va al despertar; lo anterior es la muestra del producto una pésima lectura en la cual no se hizo ni la mas mínima interpretación y por lo tanto no se llego a  un mensaje significativo del autor.

Teniendo en cuenta todo lo anteriormente dicho el leer se convierte en un ejercicio de mucha dificultad que además de requerir una gran cantidad de tiempo también necesita de un alto nivel de raciocinio, pero es esto mismo lo que hace tan deleitante la lectura, su dificultad y múltiples posibilidades ya que un texto no es solo una agrupación de letras, es una invitación a una completa reflexión y retrospección de nosotros mismo y de nuestro alrededor.

 

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