Aquella persona que escala a
la cima del Everest es considerada como privilegiada entre sus semejantes, pero
aquel ser humano que comprende lo que lee lo es mucho mas, porque llegar a ser
un buen (uno bueno más no excelente) lector no es una tarea fácil a pesar de lo
que muchos creen; leer no implica meramente desplazar nuestro ojos de un lado a
otro de la pagina observando divisando palabras y captando frases sueltas y sin
sentido que al final no dejan nada valioso al lector, leer conlleva antes que
todo la convicción y voluntad de realizar dicha reflexión y análisis sin prisas
ni afanes de ningún tipo, sin pereza ni desanimo pero sobre todo sin una
imposición ya que lastimosamente desde niños se nos educa en base a la
obligación creando un odio y repugnó por lo que nos es impuesto, es así como el
joven intenta leer sin amor los versos que narran las hazañas y travesías del
Cid solo por el hecho de que su maestra le ha “ordenado” leerlo, dicha orden lo
enoja por el contexto de presión y obligación en el que es puesto, haciéndole
un mal lector.
El buen lector abre un libro
esperando no solo encontrar respuesta sino también interrogantes que hagan a su
mente dudar y reflexionar sobre temas que antes no habitaban en su mente, pero
para lograr lo anterior se debe entrar al contexto al que nos invita el autor
en orden de darle el correcto sentido a lo que leemos, y evitar malos
entendidos que podrían ocasionar que el lector se lleve una mala imagen del
autor, esto no quiere decir que un mismo texto no pueda tener múltiples interpretación
correctas siempre y cuando estas se mantengan en contexto. Tampoco debemos
darle un carácter divino al buen lector, ya que este es un ser humano después
de todo, cada uno de nosotros puede llegar a convertirse en un buen y hasta
excelente lector, lo único necesario es tomar un libro, abrirlo y leer, ningún
libro es muy difícil o muy fácil como para no leerlo, ni tampoco se es muy
joven o viejo para hacerlo, todo tipo de prejuicios y barreras como estas no
son mas que invenciones del mal lector para evadir un texto, para poder darle
justificación a su miedo a fallar y no poder comprender dicha lectura, aunque
este es un riesgo al que todos estamos expuestos pero no es necesario
frustrarse al no concebir ideas claras de un texto, en este caso una relectura
será oportuna.
Pero dejando esto atrás,
cabe preguntarnos de manera directa ¿Cuál es el objetivo principal de leer? ¿Qué
es lo que verdaderamente debemos realizar al leer? Zuleta nos hace una
interesante propuesta a esta interrogación, para Zuleta el leer debe ser antes
que todo interpretar, interpretar lo que realmente se nos quiere decir a través
del texto y al igual que con cualquier interpretación de otro tipo antes que
todo necesitamos un código, por ejemplo si queremos interpretar los jeroglíficos
egipcios necesitaremos el código de su lenguaje, y debido a que en la actualidad
no se ha encontrado una evidencia clara o guía del uso de este lenguaje solo
podemos limitarnos a darle una interpretación basándonos en lo que podemos
observar y analizar de estos símbolos con el riesgo a no lograr comprenderlos o
peor aun malinterpretarlos; pero si hablamos de lectura no podríamos aplicar la
analogía anterior con exactitud por una simple razón, la lectura no posee un código
universal general y es por esto que cada vez que se realice el acto de leer el
lector debe crear dicho código partiendo de si mismo, esto implica directamente
que toda interpretación de un texto será siempre subjetiva, y aunque existan
conceptos concretos en un texto que nos ayudan en la tarea de interpretar estos
nunca nos brindaran una totalidad de ideas.
Por ejemplo en la obra de
Lewis Carroll “Alicia en el país de las maravillas” se nos plantean múltiples tópicos
desde los cuales podemos abordar la lectura como lo son la locura, problemas de
identidad y existencialismo, el rechazo de la sociedad, consecuencias de una
mala comunicación, el buscar entre muchas soluciones la correcta para un
problema, etc. Es así como el lector puede empezar desde cualquiera de estas
perspectivas y crear su código para realizar una correcta lectura del libro y también
encontrar siempre en esta un mensaje y desenlace diferente, pero cuidado, esto
no implica que podemos abordar el libro con un código pobre, que carece de
sentido y que no se centra en los termino concretos del texto o de manera vaga
y perezosa se decide no crear uno y dedicarse a pasar pagina tras pagina antes
sus ojos sin realizar una interpretación, ya que si lo leemos de esta forma
Alicia en el país de la maravillas trata sobre una niña que sin saber porque ni
como cae en un extraño mundo lleno de extraños seres en mitad de un sueño y así
como llega a este se va al despertar; lo anterior es la muestra del producto
una pésima lectura en la cual no se hizo ni la mas mínima interpretación y por
lo tanto no se llego a un mensaje
significativo del autor.
Teniendo en cuenta todo lo
anteriormente dicho el leer se convierte en un ejercicio de mucha dificultad
que además de requerir una gran cantidad de tiempo también necesita de un alto
nivel de raciocinio, pero es esto mismo lo que hace tan deleitante la lectura,
su dificultad y múltiples posibilidades ya que un texto no es solo una agrupación
de letras, es una invitación a una completa reflexión y retrospección de
nosotros mismo y de nuestro alrededor.
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