Los seres humanos solo acuden a la religión buscando una solución
o salida a sus problemas.
Tesis
Hoy en día
al menos el 90% de las personas pertenecen a una religión o creen en un ser
superior, cabe preguntar ¿qué es lo que en realidad buscan en la religión?, ¿será
la salvación?, ¿será una sensación de conformidad con sí mismo?, ¿suplir una
necesidad de apoyo y pertenecía a un grupo? o ¿acaso existe una tendencia natural de los seres humanos a
creer en un ser superior que le dará balance al universo?, la verdad es, que no
todas pero si la mayoría de personas que pertenecen a un religión solo lo hacen
buscando una solución fácil a sus problemas, además de bienes físicos o
prosperidad económica.
Si
observamos detenidamente algunas iglesias o templos están más llenos de
personas después de las catástrofes o cuando se encuentra en situación de
crisis, pero vacios en tiempos de paz y prosperidad, o sea que estas personas
solo acudieron a la religión cuando necesitaron ayuda.
Gran parte
de religiones se originan en la necesidad de encontrar, estas nacen ofreciendo
paz interior y solución de nuestros problemas, es el caso del budismo; “una de
sus nobles verdades” dice: “La verdad del cese del sufrimiento. El cese del
sufrimiento llega, tal y como le pasó a Buda, a través de la Iluminación.”, viendo
esto desde nuestra perspectiva, el budismo ofrece un fin del sufrimiento a
través de la iluminación, por lo cual las personas podrían acudir para terminar con sus
sufrimiento.
Por
último, podemos ver que la mayoría de religiones prometen un mundo sin
sufrimiento, ya sea aquí o en una segunda vida. Una razón más que prueba que
uno de los principales fines de la religión es la solución de nuestros
problemas, este tipo de religiones nos dice que si actuamos de cierta forma
nuestra vida será totalmente placentera y sin sufrimiento, en esta vida o en la
venidera y esto atrae a gran parte de sus adeptos buscando, como reitero, un
fin a sus problemas.
Antítesis
No todas
las religiones ofrecen una solución fácil a nuestros problemas, como es el caso
de la religión Maya, en esta se adoraban dioses elementales, quienes
aparentemente no ofrecían beneficio alguno, al contrario se les temía por su
gran poder, se realizaban sacrificios y se les construían templos, todo para apaciguar su ira y no se les pedían
favores con la frecuencia de las religiones actuales.
A un en
tiempos de prosperidad, algunas personas siguen perteneciendo a su religión y
siguen creyendo en su Dios, e inclusive le agradecen y le adora sin esperar
nada a cambio, conservan sus tradiciones y viada religiosa.
Este
fenómeno religioso, especialmente el actual, que es denominado “evangelio de la
prosperidad” se debe a que algunas religiones se apartaron del cristianismo
primitivo, el que fue establecido por Jesús y sus apóstoles, desconocen o
rechazan los lineamientos bíblicos y han generado un sincretismo entre
religión, psicología y auto motivación.
Pero se
conservan algunas iglesias que siguen el modelo bíblico y la doctrina bíblica,
éstas no poseen muchos miembros debido a que no ofrecen soluciones simples a
sus seguidores.
Síntesis
La crisis
moral y ética de la religión que se ha estado observando en los últimos tiempos se debe, en parte, a que
el mundo cada vez está peor y parece que la religión no soluciona nada, por lo cual
la religión entra en crisis al igual que sus devotos.
Cuando el
mundo entra en crisis, aumenta la afluencia de personas en las iglesias, además
de las que rezan o piden favores a Dios, pero que ocurre si con el transcurrir
del tiempo el mundo sigue igual o peor?, las personas empiezan a perder la fe y
dejan de creer en sus dioses, entonces gran parte de las religiones se ven
obligadas a dejar a un lado la moral y la ética para evitar que sus creyentes
dejen de serlo, se valen entonces de jugadas sucias y falsas promesas para
hacer que más y más personas se unan a estas religiones.
Una forma
de detener un poco la crisis de la religión, es entendiendo que la religión no
es siempre una forma fácil de solucionar nuestras problemas, o algo que nos
dará todo lo que deseamos con tan solo pedírselo.